Praia de Faro de Lariño

Se divide en dos partes claramente diferenciadas: un extenso arenal de 2 km. de longitud, de arena muy blanca y fina.

Tiene fondo roca, muy apreciada por los surfistas. Es ideal si buscas tranquilidad y unas vistas increíbles.

La zona norte, por el contrario, es una serie de pintorescas calas de arena y enormes cantos rodados dispuestos sobre una base escalonada de gran importancia patrimonial y científica, ya que son testigos del nivel del mar en períodos anteriores.

En la entrada está el Faro de Lariño con una torre de 12 metros, construído en 1911 e inagurado en 1921, la altura de su luz es de 27 metros sobre el mar, su alcance de 37 km, y emite una luz blanca y roja.

El faro tiene un entorno un tanto descuidado, lleno de maleza y pedruscos. Inhóspito, y escabroso. No es posible acercarse mucho a él porque le rodea una verja cerrada a cal y canto.

Como la mayoría de los faros de A costa da Morte, este también ha sido testigo de multitud de naufragios, uno de los mas conocidos el producido en el año 1966 por el buque Ariete.

Fue creado para enlazar los faros de Corrubedo y Finisterre, y marcar una zona muy peligrosa para la navegación, llena de bajos y escollos. Merece la pena acercarse al atardecer, cuando la puesta de sol tiñe de colores la inmensidad del Atlántico.
El campo de fútbol a los pies del faro lo hace único, y su ubicación es visible desde la carretera que une Corcubión y Muros.

La zona no está urbanizada, por lo que no encontrarás ningún chiringuito, ni bar, pero siguiendo la carretera general de vuelta hacia Muros encontrarás terrazas (O Portico) de un precio muy asequible, para parar a tomar algo y disfrutar de la puesta de sol. Sino nuestro consejo es que paréis en Muros. Un pueblo costero precioso, de casas bajas y de piedra, y ahí encontrareis más opciones dónde comer o cenar.

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